Una de las últimas leyendas de Hollywood, la actriz de los ojos violeta, Elizabeth Taylor, ha fallecido a los 79 años, según ha anunciado su agente a la cadena ABC News. La actriz llevaba dos meses ingresada en el hospital Cedars-Sinai de Los Ángeles, donde estaba siendo tratada por síntomas de insuficiencia cardiaca congestiva. Taylor fue una abanderada de la lucha contra el sida y estuvo al frente de numerosas campañas de recaudación de fondos para luchar contra la enfermedad. Según el portal TMZ, Taylor podría ser enterrada en el cementerio WestWood Village Memorial Park de Los Angeles donde su familia tiene un nicho y donde yacen otras dos grandes estrellas, Marilyn Monroe y Natalie Wood.
Tomado de Elpais.com.-La actriz, que ganó dos Oscar por ¿Quién teme a Virginia Woolf? (1960) y Una mujer marcada (1966), recibía en las últimas semanas en la habitación del hospital a amigos y familiares y desde allí también siguió los Premios de la Academia (El discurso del rey era su favorita, según dijo en una de sus últimas apariciones públicas) y celebró su cumpleaños el mes pasado. Taylor fue también candidata por El árbol de la vida (1957), La gata sobre el tejado Zinc (1958)y De repente, el último verano (1959).
Taylor, que fue nombrada Dama del Imperio Británico por la Reina de Inglaterra en 2000, y recibió el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1992, pasó por quirófano al menos en 30 ocasiones y no por razones estéticas. Dolencias en la espalda, cuello, piernas, diversas fracturas, dos sustituciones de cadera, un tumor cerebral benigno o un tratamiento contra el cáncer de piel fueron algunos de sus achaques. La actriz, que también se sometió a una cura de desintoxicación de alcohol y pastillas, reconoció que se vio al borde de la muerte en varias ocasiones, especialmente por neumonía o por una arritmia cardíaca. Taylor fue operada de un tumor en el cerebro en 1997 y en 2006 negó en televisión que sufriera la enfermedad de alzhéimer. Pese a realizar pocas apariciones, siempre en su silla de ruedas debido a una osteoporosis. la actriz fue una de las pocas estrellas en asistir al funeral de su amigo y cantante Michael Jackson en julio de 2009.
Liz Taylor había nacido en Londres de padres estadounidenses en febrero de 1932, pero residía en Estados Unidos desde su infancia. Su vocación artística le vino por parte materna. Su madre había sido actriz teatral, mientras que de su padre heredó su amor por el arte. Se casó ocho veces pero su gran amor fue Richard Burton. Taylor y Burton comenzaron un tórrido romance en 1961 en Roma, mientras rodaban la película Cleopatra. Ambos dejaron a sus parejas y se casaron en 1964, para divorciarse en 1974. Al año siguiente volvieron a contraer matrimonio, pero esa unión duraría poco menos de un año.
La historia de sus encuentros y desencuentros durante los años que los convirtieron en la pareja más glamourosa de Hollywood es ampliamente conocida, pero la actriz hace un año decidió publicar las cartas de amor que su entonces amante y después marido y ex le envió en esa época. "Si me dejas, tendré que matarme. No hay vida sin ti", escribió el actor en una de ellas. Una de las tantas que Elizabeth Taylor ha entregado a los escritores Sam Kashner y Nancy Schoenberger para que las convirtieran en el libro Furious love: Elizabeth Taylor, Richard Burton and the marriage of the century. En una de sus cartas, el galés confesaba que creía que la actuación era algo "afeminado y ridículo" para un "verdadero hombre" y admitía su deseo de haber escogido la vida de escritor. Pero en todas ellas alababa el talento de su amada, a quien se refiere como "probablemente la mejor actriz del mundo", de una "belleza única y extraordinaria". A su lado, escribió Burton, Greta Garbo y Sarah Bernhardt le "hacen reír".
Filmografía selecta de Liz Taylor
1989 Dulce Pájaro de Juventud
El escritor bogotano obtiene el galardón por 'El ruido de las cosas al caer'. La novela narra la amistad entre dos hombres de distintas generaciones con el trasfondo de la convulsa historia reciente de Colombia
Tomado de Elpais.com.-El Premio Alfaguara ha recaído este año en uno de los jóvenes autores en lengua española cuya obra más unanimidad ha despertado en los últimos tiempos: el colombiano afincado en Barcelona Juan Gabriel Vásquez. Nacido en Bogotá en 1973, Vásquez ha obtenido el galardón por El ruido de las cosas al caer, una novela que el jurado ha presentado como "un negro balance de una época de terror y violencia", en una capital colombiana "descrita como un territorio literario lleno de significaciones". Para ese balance, el novelista se vale de los recuerdos y peripecias de Antonio Yammara, empezando por la "exótica fuga y posterior caza de un hipopótamo, último vestigio del imposible zoológico con el que Pablo Escobar exhibía su poder". Al dubitativo Yammara se suma la figura de Ricardo Laverde, un antiguo aviador de tintes faulknerianos que ha pasado 20 años en la cárcel y que, en cierto sentido, representa a la generación de los padres del protagonista.
"Un premio como este me sirve para mantenerme firme en mi idea de la literatura", ha señalado el galardonado por videoconferencia. El jurado de la XIV edición del Premio Alfaguara -dotado con 175.000 dólares (133.306 euros)- ha estado presidido por Bernardo Atxaga y compuesto por el escritor venezolano Gustavo Guerrero, la librera madrileña Lola Larumbe (de la librería Rafael Alberti), la actriz Candela Peña, la narradora y directora de la Casa de América de Madrid Imma Turbau, y Juan González, Director Global de Contenidos de Ediciones Generales de España y América.
Juan Gabriel Vásquez, que amplió estudios en París antes de instalarse en Barcelona en 1999, había publicado dos novelas de (extrema) juventud cuando dio a conocer su obra madura (publicada íntegramente en Alfaguara) con el libro de relatos Los amantes de Todos los Santos (2001). Le seguirían las dos novelas que le han consagrado como uno de los grandes escritores de su generación: Los informantes (2004) e Historia secreta de Costaguana (2007). Si las versiones originales cosecharon los elogios de escritores como Mario Vargas Llosa, Juan Marsé, Javier Cercas o Enrique Vila-Matas, sus traducciones fueron ponderadas por, entre otros, John Banville y Colm Toibin. Vásquez es también autor de la brillante recopilación de ensayos sobre literatura El arte de la distorsión (2009).
Hasta el momento han obtenido el Premio Alfaguara de Novela: Caracol Beach de Eliseo Alberto y Margarita, está linda la mar de Sergio Ramírez (ambos ganadores de la primera edición), Son de Mar de Manuel Vicent, Últimas noticias del paraíso de Clara Sánchez, La piel del cielo de Elena Poniatowska, El vuelo de la reina de Tomás Eloy Martínez, Diablo Guardián de Xavier Velasco, Delirio de Laura Restrepo, El turno del escriba de Graciela Montes y Ema Wolf, Abril rojo de Santiago Roncagliolo, Mira si yo te querré de Luis Leante, Chiquita de Antonio Orlando Rodríguez, El viajero del siglo de Andrés Neuman y El arte de la resurrección, de Hernán Rivera Letelier.
Difusión intercontinental
Todos ellos tuvieron una difusión intercontinental y presentaron sus obras en casi todos los países de habla hispana a lo largo del año de promoción. El éxito de sus obras se ha reflejado también en las traducciones contratadas a otras lenguas y en el interés que ha mostrado el cine en algunas de ellas, como la película Son de Mar, dirigida por Bigas Luna y basada en la novela homónima de Manuel Vicent.
Nacionalista pasa al segundo lugar en encuesta de Datum, mientras que el líder de la Alianza Por el Gran Cambio sube 5.4 puntos porcentuales.
Tomado de Peru21.pe.-La última encuesta nacional de la empresa Datum confirma que la intención de voto de los candidatos presidenciales Pedro Pablo Kuczynski (Alianza Por el Gran Cambio) y Ollanta Humala (Gana Perú) se encuentran en franco crecimiento.
De hecho, Humala llega al segundo lugar en la intención de voto, al pasar del 12.5% que tenía a inicios de marzo a un 18.5% de respaldo. De esta manera, supera a la candidata de Fuerza 2011, Keiko Fujimori, quien desciende al tercer lugar con su 17% de intención de voto.
Otra de las sorpresas de este sondeo es el candidato de la Alianza Por el Gran Cambio, Pedro Pablo Kuczynski, quien gana 5.4 puntos porcentuales al pasar de 7.3% a 12.7%. Incluso, PPK logra en esta ocasión imponerse a todos en Lima-Callao, con un 21.4%. Otro de los datos más llamativos de este sondeo es la significativa caída de Alejandro Toledo, quien pierde 8.7 puntos porcentuales y pasa de 28.9% a 20.2%.
¿A qué se debe este escenario tan movido? Para Manuel Torrado, director de Datum, el descenso en la intención de voto de Toledo ha favorecido a Ollanta Humala y en menor grado a Kuczynski. A esto habría que sumarle el viraje hecho en la estrategia de ambos candidatos.
“PPK empezó mal al tratar de pasar por un tipo criollo, pero luego se fijó en su historia de vida, en la historia del hijo de un médico migrante y una profesora, se dejó ver con su esposa, se humanizó, ese fue un acierto”, dice Torrado.
Respecto del caso de Humala, el director de Datum señala que su candidatura se fue fortaleciendo a partir de la contratación de dos asesores brasileños y de la exposición con su familia.
Para el periodista Víctor Andrés Ponce, un factor que determinó el crecimiento de Humala fue la fallida estrategia de Alejandro Toledo. “Mi impresión es que Toledo trató de definir la segunda vuelta sin haber ganado la primera. Por ello quiso levantar la figura de Humala, atacando a PPK, pensando que era su mejor adversario para la segunda vuelta. Eso ha producido una sensación de hartazgo”, sostiene.
Ponce, sin embargo, asegura que “cualquier cosa puede pasar hasta el 10 de abril”. “Lo que ha pasado con los resultados de estas encuestas es que se ha acabado el mito de los tres punteros, ahora hay cinco en carrera que se pelean por llegar a la segunda vuelta”.
El sociólogo Santiago Pedraglio considera que tal como están las encuestas, los electores podrían verse obligados a replantear sus votos. “La primera vuelta va a parecerse más a la segunda, en el sentido de que la gente se va plantear que debe votar por el mal menor ahora. Es difícil pensar en quién puede pasar a la segunda vuelta”, opina.
FICHA TÉCNICA:
Nombre de la encuestadora: Datum Internacional S.A
Nro. de registro: 0002-REE/JNE
Financiamiento: Compañía Latinoamericana de Radiodifusión.
Objetivo del Estudio: Obtener información de tipo electoral, de coyuntura política y social.
Grupo objetivo: Hombres y mujeres, de 18 a 70 años, pertenecientes a todos los niveles socioeconómicos, residentes en zona urbana y rural.
Cobertura: Nivel nacional
Tamaño muestral: 2010 entrevistas
Técnica: Encuesta personal
Metodología: Manzaneo
Sistema de muestreo: Probabilístico, polietápico y estratificado.
Margen de error: +/- 2.2% con un nivel de confianza de 95%
Representatividad: 90.99%
Tasa de no respuesta: 28.4%
Tasa de respuestas: 71.6%
Supervisión: 40% del trabajo del entrevistador
Fecha de campo: Del 14 al 18 de marzo de 2011.
Fecha de publicación: 20 de marzo de 2011
Página web: www.datum.com.pe
Email: datum@datum.com.pe
Tomado de El comercio.com.-A escasos 21 días de las elecciones, aún nada está dicho respecto a los candidatos que podrían pasar a la segunda vuelta el próximo 10 de abril. La última encuesta nacional urbana y rural de Ipsos Apoyo revela que Alejandro Toledo de Perú Posible obtiene el 23% de intención de voto y sus adversarios de Fuerza 2011 y Gana Perú, Keiko Fujimori y Ollanta Humala respectivamente, registran 19% y 17%.
Siguen en la lista los candidatos de Solidaridad Nacional, Luis Castañeda Lossio, y Alianza por el Gran Cambio, Pedro Pablo Kuczynski, ambos con 14%.
Además, el otros, compuestos por los candidatos denominados ‘chicos’, obtiene el 1%.
En tanto, la suma del voto blanco y/o viciado y los encuestados que no precisaron su voto llega a 12%. ESCENARIO PARA LA SEGUNDA VUELTA
A los entrevistados también se les presentaron distintos escenarios posibles para una eventual segunda vuelta electoral. En caso lleguen a esa instancia Toledo y Fujimori, el primero obtendría 43% y la segunda 38%.
Si se enfrentan Toledo y Castañeda, el ex alcalde tendría 43% frente al 38% que lograría el ex presidente.
Además, el líder de Solidaridad Nacional se impone por gran diferencia a sus pares de Fuerza 2011, Gana Perú y Alianza por el Gran Cambio.
Si Kuczynski llega a pasar a segunda vuelta pierde frente a todos sus rivales a excepción de Humala.
Ficha técnica/encuesta nacional urbano-rural: Encuesta realizada por Ipsos Apoyo Opinión y Mercado S.A. por encargo del diario El Comercio N° de registro: 0001-REE/JNE. Sistema de muestreo: Probabilístico, estratificado. Muestra: 2.000 personas mayores de 18 años, jombres y mujeres en 24 departamentos, 103 localidades, 87 provincias y 170 distritos. Nivel de representatividad: a nivel provincial 83,86% y a nivel distrital 58,17%. Procedimiento de selección de los encuestados: De manera aleatoria dentro de cada vivienda respetando las cuotas de sexo y edad. Se aplicaron entrevistas directas (cara a cara). Fecha de aplicación: entre el 12 y 18 de marzo del 2011. Margen de error +- 2,% y para Lima +-4,3%. Nivel de confianza: 95%. Universo: Población urbana del país, hombres y mujeres de 18 años a más.
Se han hallado partículas de yodo radicativo en el agua de Tokio.- Prohibida la venta de alimentos de la prefectura de Fukushima.- Los técnicos siguen intentando enfriar la central, a la que ha vuelto parcialmente la electricidad
ELPAIS.com.-Japón sigue luchando para controlar la catástrofe nuclear en la planta de Fukushima 1, en problemas desde el viernes de la semana pasada, cuando el terremoto de magnitud 9 y posterior tsunami que vivió el país provocó el desastre en la central. Los primeros efectos de las fugas radiactivas que lentamente se producen desde aquel día comienzan a llegar a la población. El Gobierno ha confirmado esta mañana (hora española) que se han encontrado partículas de yodo radiactivo en el agua que llega a los hogares de Tokio, informa France Presse citando a la agencia de noticias japonesa Kyodo. También se han encontrado este tipo de partículas en el agua del grifo de otras localidades del país: Tochigi, Gunma, Saitama, Chiba y Niigata. El ministro japonés de Ciencias ha dicho, no obstante, que las dosis radiactivas son inferiores a los límites que marca la ley.
Además, el Gobierno ha reconocido que se han detectado altos niveles de radiactividad en leche y productos agrícolas cerca de la central nuclear de Fukushima, aunque aseguró que la contaminación "no supone riesgo inmediato", informa EFE. Esta información contrasta con el útimo informe de la OIEA, que recoge que la presencia de partículas de yodo radioactivo sí son perniciosas para la salud en el corto plazo. En cualquier caso, el Gobierno de Japón ha decidido paralizar la venta de todos los alimentos que provengan de la prefectura en la que se encuentra la central nuclear como medida preventiva, informa REUTERS.
La situación del medio millón de personas que perdieron sus casas por el maremoto y se encuentran en refugios se hace cada día más dura, debido a la nieve y las bajas temperaturas en lugares sin calefacción, la escasez de comida, agua y gasolina. El Gobierno está estudiando desplazar a algunas a otras partes del país. En Tokio, millones de personas continúan trabajando desde casa por miedo a la radiación y a que se produzca una explosión en Fukushima, que se encuentra 240 kilómetros al norte. El Gobierno asegura que el nivel de radiactividad en la capital no supone ningún riesgo para la salud.
La compañía responsable de la central de Fukushima, Tokyo Electric Power (Tepco), ha pedido disculpas a la población por los restos de radiación detectados en los alimentos y señaló que está dispuesta a asumir la responsabilidad, informa EFE.
Electricidad parcial en los reactores más afectados de la central
Los ingenieros de Tepco han anunciado que han comenzado a enfriar la piscina del reactor número 5 utilizando las bombas de agua que funcionan con un generador diésel. Es el primer resultado de la reconexión de la corriente por medio de una línea de transmisión externa, un paso imprescindible para retomar el control de la planta. La empresa había declarado que la primera unidad que pretendía reconectar era la 2, seguida de la 1, la 3 y la 4. La razón es que la unidad 2 es la que está menos dañada en el exterior, y por eso es más difícil enfriarla con cañones de agua. Sin embargo, a primera hora de la mañana (tres de la madrugada de España) se confirmó que el primer reactor en comenzar a refrigerarse sería el 5, junto con el 6, los que menos problemas presentaban por estar fuera de funcionamiento en el momento del terremoto, pero cuya temperatura se había ido incrementando desde entonces.
La agencia de seguridad nuclear japonesa ha confirmado que se ha logrado conectar un cable eléctrico al reactor 2 para relanzar los sistemas de refrigeración, pero todavía no se ha podido establecer la corriente eléctrica. Esta información, que adelanta la agencia de noticias France Presse, no ha sido confirmada todavía por Tepco. "Todavía hay que hacer muchas verificaciones", ha indicado Fumiaki Hayakawa, portavoz de la agencia. "Si se pone a funcionar sin las comprobaciones necesarias, podría saltar". La agencia cree que el sistema entrará en funcionamiento mañana domingo, salvo que ocurran imprevistos.
Las primeras informaciones que facilitó la empresa, sin embargo, decían que el suministro de los reactores 1, 2, 5 y 6 debería ser restablecido hoy; el reactor 3 contará con electricidad el domingo. Mientras, los bomberos seguirán todo el día refrigerando con mangueras el exterior de los reactores. La otra gran noticia es la perforación de los techos de los reactores 5 y 6 para evitar que un aumento de la presión pueda derivar en nuevas explosiones.
Tepco ha anunciado que aumentará a 150 milisievert el límite de radiación al que pueden exponerse los empleados de sus centrales debido a la necesidad de atajar la situación en Fukushima. Hasta ahora este límite estaba fijado en 100 en cada turno de trabajo, una cantidad que muchos operarios ya han superado. La empresa asegura que esos operarios no continuarán trabajando en las operaciones de emergencia.
Helicópteros y camiones de bomberos militares continuaron arrojando toneladas de agua ayer sobre el reactor número 3 -el más crítico, por utilizar plutonio- para evitar que el combustible se sobrecaliente y se produzca una nube radiactiva. La empresa Tepco afirmó por la noche que las medidas estaban dando fruto, a pesar del escepticismo de algunos científicos internacionales, que las han calificado de desesperadas.
La peor crisis atómica desde Chernóbil
Mientras tanto, Tokio elevó ayer retrospectivamente la clasificación de la crisis atómica de nivel 4 -"accidente con consecuencias de alcance local"- a nivel 5 -"accidente con consecuencias de mayor alcance"-, sobre una escala internacional de 7. El Gobierno japonés admitió por primera vez que se había visto desbordado por la magnitud del doble desastre natural -terremoto y tsunami-, que ha dejado casi 18.000 muertos y desaparecidos, según las últimas estimaciones. El primer ministro, Naoto Kan, urgió a la nación a unirse ante la mayor crisis que vive el país desde la II Guerra Mundial. "Reconstruiremos Japón desde cero. Todos debemos compartir esta determinación", dijo en una intervención televisada. Kan aseguró que la difícil situación es "una gran prueba para el pueblo japonés".
La revisión del nivel 4 al nivel 5 sitúa el desastre de Fukushima al mismo nivel que el de Harrisburg (Estados Unidos), en 1979, en segundo lugar por detrás de Chernóbil, aunque la Agencia de Seguridad Nuclear de Francia había asegurado desde el martes pasado que la crisis de la central japonesa correspondía a un nivel 6. Hidehiko Nishiyama, portavoz de la agencia de seguridad atómica de Japón, dijo que la clasificación fue revisada cuando los responsables se dieron cuenta de que al menos el 3% del combustible en tres de los reactores de Fukushima había resultado seriamente dañado. Esto apunta a que sus núcleos se han fusionado parcialmente y han soltado radiactividad a la atmósfera.
Alrededor de un millar de cuerpos fueron hallados en una playa de la península de Ojika, mientras que otros tantos fueron encontrados en la ciudad de Minami Sanriku, donde al menos 9.500 personas -más de la mitad de la población- están en paradero desconocido. Sin embargo, algunos medios creen que es posible que muchos de estos desaparecidos huyeran a tiempo a la vecina localidad de Tome, también en Miyagi. Tampoco se conoce el paradero de otros 8.000 residentes del pueblo costero de Otsuchi, en la provincia de Iwate.
Entretanto, los equipos de emergencia se afanan por rescatar cerca de 300 cadáveres atrapados entre los escombros en la ciudad de Sendai, capital de dicha prefectura, que tampoco han sido incluidos en el recuento oficial de víctimas. En muchos núcleos urbanos continúan apareciendo cuerpos sin vida en las playas y la labor de los equipos de rescate se ve dificultada por las constantes réplicas y la magnitud de la devastación causada por el terremoto, el mayor que ha sufrido Japón desde que comenzó a registrar datos hace 140 años. El Gobierno de Miyagi ha solicitado ayuda a otras prefecturas para comenzar con la quema de los cuerpos con el fin de evitar la propagación de enfermedades entre los supervivientes.
La lideresa del Partido Popular Cristiano (PPC), Dra. Lourdes Flores Nano, habla con la prensa sobre las razones por las que su partido respalda la candidatura de Pedro Pablo Kuczynski y también opina sobre la candidatura de Keiko Fujimori, Alejandro Toledo, y Mercedes Araoz.
(Tomado de peru21.com).-Es raro verla ahora en un segundo plano, de acompañante de un candidato que en otras circunstancias quizá habría sido un rival. Lourdes Floresexplica qué le dijo Luis Castañeda para que se frustrara la alianza entre ambos, qué siente al ver a su exsocio Rafael Reycon los fujimoristas y por qué no piensa en 2016.
¿Pedro Pablo Kuczynski será mejor presidente que Luis Castañeda?
Estoy convencida de que Pedro Pablo es el mejor candidato. Sin embargo, usted siempre quiso apoyar a Castañeda. ¿Fue porque no tenía ninguna otra opción?
No, mire, yo tengo todo el respeto por Lucho Castañeda y creo que tiene el mejor de los merecimientos para gobernar el país. La razón por la cual no llegamos a un acuerdo fue porque Solidaridad tenía un plazo mayor de tiempo para analizar sus perspectivas y nosotros estábamos en la urgencia de tomar decisiones. Horas antes del congreso del PPC, usted habló con Castañeda. ¿Qué fue lo que él le propuso?
Me propuso llegar a un entendimiento pero trasladar a una fecha posterior los detalles de la forma de la alianza. Y eso me parecía muy impreciso para llevar a un congreso de más de mil personas, donde, además, la mayoría pedía ir solo. ¿No sintió en algún momento que Castañeda estaba muy sobrado?
No creo eso. Creo que son simplemente dos formas diferentes de afrontar el proceso electoral y de tomar decisiones en un partido. ¿Qué la indujo a proponer el apoyo a PPK? ¿La desesperación?
Nooo, ni mucho menos. Desde el final de las elecciones hasta el congreso del PPC tuvimos un sinnúmero de conversaciones y analizamos una serie de opciones. En el partido, la opción de ir con candidato propio era muy fuerte. La razón por la que yo no la secundé fue porque salíamos de una campaña tremendamente larga y hubiéramos lanzado una candidatura de último momento. Hubiera sido un suicidio.
Hubiera sido una decisión precipitada. Iba a ser una candidatura insuficientemente forjada. Frente a ese debate, tuvimos varias conversaciones con Pedro Pablo y con sus voceros. Evaluadas las cosas, consideramos que era la mejor opción. ¿Ya definieron la distribución de la lista de candidatos al Congreso?
El tema está bastante avanzado; hay una comisión que viene desarrollando los detalles. Ha sido relativamente sencillo que cada grupo político exprese dónde siente que tiene una participación. Yo tenía un acuerdo del congreso del partido en el sentido de que el PPC tendrá representación en todas las regiones. Antes de que el PPC se sumara a esta alianza, César Acuña dijo que, por la fuerza de su partido, a ellos les correspondía el 50% de la lista.
Acabo de estar en Trujillo y he visto un enorme dinamismo en Alianza Por el Progreso. César Acuña es un líder regional que ha ido adquiriendo una expresión nacional, con una fuerza política emergente que, siendo joven, tiene la capacidad de convocar cuadros de alcance regional. Por supuesto que va a tener un peso muy importante, y se lo merece. Es evidente que él se siente muy seguro de su peso. Como le digo, había pedido el 50% de la lista.
Mire, ¿qué negociación no comienza diciendo “yo tengo derecho al 100%”? Lo importante es que el grupo de trabajo ha avanzado a una velocidad inmensa. Creo que el trabajo está prácticamente terminado. ¿Habrá renovación en los espacios que le corresponden al PPC?
A ver, creo que van a ir a la reelección casi todos (los congresistas), pero va a haber espacio suficiente como para que, por ejemplo, en Lima haya dos tercios de nuevas caras y solo un tercio de repitentes. Lo que suele ocurrir siempre es que las nuevas caras van al final.
No, este es un tema que el partido va a definir con inteligencia. Nuestros candidatos se van a elegir en un plenario nacional, para el cual el 18 de diciembre se elegirán delegados. Estoy segura de que uno de los criterios que tendremos será la capacidad de intercalar las figuras nuevas y las figuras antiguas. ¿Qué siente al ver a Rafael Rey de nuevo con el fujimorismo?
Yo no juzgo nunca la conducta de las personas. Es posible que él sienta que en estas circunstancias está volviendo a una visión que él transmitió en los noventa: hubo en el Perú quienes consideraban que se necesitaba una cierta dosis de autoritarismo, una ‘democradura’. Yo siempre estuve en contra de eso, por esa razón no respaldé al fujimorismo. ¿Cree, como Mauricio Mulder, que volvió a sus raíces?
Yo no juzgo pero sí, efectivamente, (Rafael) vuelve un poco a lo que lo hizo distanciarse de alguien como Mario Vargas Llosa, porque consideraba que la combinación de apertura económica y autoritarismo no era una mala fórmula. Hubo quienes pensamos que la apertura económica y el orden fiscal eran fundamentales, pero que de ninguna manera había que sacrificar el orden institucional y la democracia. ¿Qué representa Keiko Fujimori en esta campaña?
Representa a un elector que mira con gratitud la obra de (Alberto) Fujimori, que cree que fue un buen gobernante y que dice “vamos a agradecérselo dándole la oportunidad de gobernar a su hija”. ¿Está capacitada para gobernar?
En general, si miramos el fujimorismo en su idea primigenia, que es libertad económica y autoritarismo, creo que no debería tener nada qué hacer en el Perú. Siento que es un proyecto cuya idea central es la reivindicación de Alberto Fujimori y nada más. Es una añoranza del pasado más que una mirada al futuro. En la campaña municipal, Toledo la apoyó públicamente. ¿Le hubiera gustado aliarse con Perú Posible?
Es una de las opciones que barajamos, pero es claro que Toledo intentará jugar más un rol de centroizquierda, con un discurso que intente captar a otros sectores para luego gobernar con sensatez. Él ha trazado su propio camino y yo le deseo la mejor de las suertes, pero nuestra opción ha demostrado gran capacidad de concertación, una visión nacional interesante, rostros emergentes en la política. Nuestro sancochado tiene mucho más novedad que la chakana de Perú Posible. Algunos dirán ¿por qué votar por el exministro cuando puedo votar por el expresidente?
Mejor es darle la oportunidad a alguien que no ha tenido la posibilidad de estar en la presidencia de la República pero que ha demostrado, en el Estado, lo que sabe y lo que hace. Mejor es dársela a quien hizo la tarea, a quien desarrolló el plan económico, a quien le dio la orientación que el Perú necesitaba al iniciar una recuperación democrática. ¿Quién es Kuczynski? Kuczynski es el que hizo posible aquellas cosas buenas del gobierno de Toledo que nos han enrumbado hacia adelante. ¿Toledo debería agradecerle a Kuczynski por su éxitos económicos?
Yo creo que se lo agradece, lo que pasa es que le ocurre lo que a Fernando Belaunde con quienes habían sido sus ministros: que no los imaginaba como capaces de competir con él. Mercedes Aráoz fue ministra de Economía como Kuczynski. Habrá quienes crean que son similares.
Pero ‘Meche’ es la candidata del Apra. Hay quienes miran con simpatía a este gobierno, y yo no dejo de reconocer que el Alan García II ha sido definitivamente mejor que el Alan García I. Pero creo que el Perú necesita algo distinto al Apra para los próximos cinco años. ¿Cree que con Aráoz en la presidencia gobernaría Alan García?
Gobernaría el Apra. Con mayor razón si quien aspira a estar en una suerte de ‘kirchnerismo’ local es el doctor García. No, al doctor García le corresponde descansar cinco años. Y prepararse, si –como parece– aspira a estar en 2016. París no le hizo mal. Un descanso cinco años fuera del gobierno tampoco le hará mal. ¿Y usted será candidata en 2016?
¿Usted cree que al día de hoy, 11 de diciembre de 2010, después de una tenaz batalla de meses –¡que no he ganado!– eso pasa por mi cabeza? Dejemos la palabra “candidatura” guardada en un archivo. Ya veremos qué cosa nos depara el destino. ¿No siente la necesidad de sacarse el clavo y ganar una elección que no sea parlamentaria?
(Risas) Sí, cómo no, tengo la sensación de haber puesto esfuerzo y no haber concluido una victoria. Pero tengo, simultáneamente, una enorme serenidad y gratitud. ¿Qué tiene el destino deparado para mí en un país tan cambiante? Es difícil saberlo. Que Dios disponga en nuestras vidas qué es lo mejor
Por su gran valor histórico y literario reproducimos el texto completo del discurso que pronunció el escritor Mario Vargas Llosa en Estocolmo, ante los miembros de la Academia Sueca, familiares, amigos y asistentes en el marco de la ceremonia de entrega del Premio Nobel de Literatura 2010. También incluimos fragmentos en video.
Comentario del discurso El pais.com.-"Mario Vargas Llosa ha convertido una carta de batalla sobre su vida y su vocación literaria en un discurso que le hizo llorar a él mismo cuando abordó la figura de su mujer, Patricia. "El Perú es Patricia, la prima de naricita respingada y carácter indomable con la que tuve la fortuna de casarme hace 45 años". Ahí el Nobel, que había recorrido en su discurso su descubrimiento de la lectura a los cinco años, sus lecturas de poemas con su madre, los libros de Flaubert y Faulkner, la política, los nacionalismos y otros fanatismos, así como la decepción ante la Revolución Cubana y otros acontecimientos que marcaron el siglo XX, prorrumpió en lágrimas..."
Discurso del Nobel ELOGIO DE LA LECTURA Y LA FICCION Por Mario VARGAS LLOSA
Aprendí a leer a los cinco años, en la clase del hermano Justiniano, en el Colegio de la Salle, en Cochabamba (Bolivia). Es la cosa más importante que me ha pasado en la vida. Casi setenta años después recuerdo con nitidez cómo esa magia, traducir las palabras de los libros en imágenes, enriqueció mi vida, rompiendo las barreras del tiempo y del espacio y permitiéndome viajar con el capitán Nemo veinte mil leguas de viaje submarino, luchar junto a d’Artagnan, Athos, Portos y Aramís contra las intrigas que amenazan a la Reina en los tiempos del sinuoso Richelieu, o arrastrarme por las entrañas de París, convertido en Jean Valjean, con el cuerpo inerte de Marius a cuestas.
La lectura convertía el sueño en vida y la vida en sueño y ponla al alcance del pedacito de hombre que era yo el universo de la literatura. Mi madre me contó que las primeras cosas que escribí fueron continuaciones de las historias que lela pues me apenaba que se terminaran o quería enmendarles el final. Y acaso sea eso lo que me he pasado la vida haciendo sin saberlo: prolongando en el tiempo, mientras crecía, maduraba y envejecía, las historias que llenaron mi infancia de exaltación y de aventuras.
Me gustaría que mi madre estuviera aquí, ella que solía emocionarse y llorar leyendo los poemas de Amado Nervo y de Pablo Neruda, y también el abuelo Pedro, de gran nariz y calva reluciente, que celebraba mis versos, y el tío Lucho que tanto me animó a volcarme en cuerpo y alma a escribir aunque la literatura, en aquel tiempo y lugar, alimentan tan mal a sus cultores. Toda la vida he tenido a mi lado gentes así, que me querían y alentaban, y me contagiaban su fe cuando dudaba. Gracias a ellos y sin duda, también, a mi terquedad y algo de suerte, he podido dedicar buena parte de mi tiempo a esta pasión, vicio y maravilla que es escribir, crear una vida paralela donde refugiarnos contra la adversidad, que vuelve natural lo extraordinario y extraordinario lo natural, disipa el caos, embellece lo feo, eterniza el instante y torna la muerte un espectáculo pasajero.
No era fácil escribir historias. Al volverse palabras, los proyectos se marchitaban en el papel y las ideas e imágenes desfallecían. ¿Cómo reanimarlos? Por fortuna, allí estaban los nuestros para aprender de ellos y seguir su ejemplo. Flaubert me enseñó que el talento es una disciplina tenaz y una larga paciencia. Faulkner, que es la forma -la escritura y la estructura- lo que engrandece o empobrece los temas. Martorell, Cervantes, Dickens, Balzac, Tolstoi, Conrad, Thomas Mann, que el número y la ambición son un imponentes en una novela como la destreza estilística y la estrategia narrativa. Sartre, que las palabras son, actos y que una novela una obra de teatro, un ensayo, comprometidos con la actualidad y las mejores opciones, pueden cambiar el curso de la historia. Camus y Orwell, que una literatura desprovista de moral es inhumana y Malraux que el heroísmo y la épica cabían en la actualidad tanto como en el tiempo de los argonautas, la Odisea y la Ilíada.
Si convocara en este discurso a todos los escritores a los que debo algo o mucho sus sombras nos sumirían en la oscuridad. Son innumerables. Además de revelarme los secretos del oficio de contar, me hicieron explorar los abismos de lo humano, admirar sus hazañas y horrorizarme con sus desvaríos. Fueron los amigos más serviciales, los animadores de mi vocación, en cuyos libros descubrí que, aun en las peores circunstancias, hay esperanzas y que vale la pena vivir, aunque fuera sólo porque sin la vida no podríamos leer ni fantasear historias.
Algunas veces me pregunté si en países como el mío, con escasos lectores y tantos pobres, analfabetos e injusticias, donde la cultura era privilegio de tan pocos, escribir no era un lujo solipsista. Pero estas dudas nunca asfixiaron mi vocación y seguí siempre escribiendo, incluso en aquellos periodos en que los trabajos alimenticios absorbían casi todo mi tiempo. Creo que hice lo justo, pues, si para que la literatura florezca en una sociedad fuera requisito alcanzar primero la alta cultura, la libertad, la prosperidad y la justicia, ella no hubiera existido nunca. Por el contrario, gracias a la literatura. a las conciencias que formó. a los deseos y anhelos que inspiró, al desencanto de lo real con que volvemos del viaje a una bella Fantasía, la civilización es ahora menos cruel que cuando los contadores de cuentos comenzaron a humanizar la vida con sus fábulas. Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que lentos, más conformistas, menos inquietos e insumisos y el espíritu crítico, mecer del progreso, ni siquiera existida. Igual que escribir, leer es protestar contra las insuficiencias de la vida. Quien busca en la ficción lo que no tiene, dice, sin necesidad de decirlo, ni siquiera saberlo, que la vida tal como es no nos basta para colmar nuestra sed de absoluto, fundamento de la condición humana, y que debería ser mejor. Inventamos las ficciones para poder vivir de alguna manera las muchas vidas que quisiéramos tener cuando apenas disponemos de una sola.
Sin las ficciones seríamos menos conscientes de la importancia de la libertad para que la vida sea vivible y del infierno en que se convierte cuando es conculcada por un tirano, una ideología o una religión. Quienes dudan de que la literatura además de sumirnos en el sueño de la belleza y la felicidad, nos alerta contra toda formas de opresión, pregúntense por qué todos los regímenes empapados en controlar la conducta de los ciudadanos de la cuna a la tumba, la temen tanto que establecen sistemas de censura para reprimirla y vigilan con tanta suspicacia a los escritores independientes. Lo hacen porque saben el riesgo que corren dejando que la imaginación discurra por los libros, lo sediciosas que se vuelven las ficciones cuando el lector coteja la libertad que las hace posibles y que en ellas se ejerce, con el oscurantismo y el miedo que lo acechan en el mundo real. Lo quieran o no, lo sepan o no, los tabuladores, al inventar historias, propagan la insatisfacción, mostrando que el mundo está mal hecho, que la vida de la fantasía es más rica que la de la rutina cotidiana. Esa comprobación, si echa raíces en la sensibilidad y la conciencia, vuelve a los ciudadanos más difíciles de manipular, de aceptar las mentiras de quienes quisieran hacerles creer que, entre barrotes, inquisidores y carceleros viven más seguros y mejor.
La buena literatura tiende puentes entre gentes distintas y, haciéndonos gozar, sufrir o sorprendemos, nos une por debajo de las lenguas, creencias, usos, costumbres y prejuicios que nos separan. Cuando la gran ballena blanca sepulta al capitán Ahab en el mar, se encoge el corazón de los lectores idénticamente en Tokio, Lima o Tombuctú. Cuando Emma Bovary se traga el arsénico. Anna Karenina se arroja al tren y Julien Sorel sube al patíbulo, y cuando, en El Sur, el urbano doctor Juan Dahlmann sale de aquella pulpería de la pampa a enfrentarse 31 cuchillo de un matón, o advertimos que todos los pobladores de Comala, el pueblo de Pedro Páramo, están muertos, el estremecimiento es semejante en el lector que adora a Buda, Confucio, Cristo, Alá o es un agnóstico, vista saco y corbata, chilaba, kimono o bombachas. La literatura crea una fraternidad dentro de la diversidad humana y eclipsa las fronteras que erigen entre hombres y mujeres la ignorancia, las ideologías, las religiones, los idiomas y la estupidez.
Como todas las épocas han tenido sus espantos, la nuestra es la de los fanáticos, la de los terroristas suicidas, antigua especie convencida de que matando se gana el paraíso, que la sangre de los inocentes lava las afrentas colectivas, corrige las injusticias e impone la verdad sobre las falsas creencias. Innumerables víctimas son inmoladas cada día en diversos lugares del mundo por quienes se sienten poseedores de verdades absolutas. Creíamos que, con el desplome de los imperios totalitarios, la convivencia, la paz, el pluralismo, los derechos humanos, se impondrían y el mundo dejaría atrás los holocaustos, genocidios, invasiones y guerras de exterminio. Nada de eso ha ocurrido. Nuevas formas de barbarie proliferan atizadas por el fanatismo y, con la multiplicación de armas de destrucción masiva, no se puede excluir que cualquier grupúsculo de enloquecidos redentores provoque un día un cataclismo nuclear. Hay que salirles al paso, enfrentarlos y derrotarlos. No son muchos, aunque el estruendo de sus crímenes retumbe por todo el planeta y nos abrumen de horror las pesadillas que provocan. No debemos dejarnos intimidar por quienes quisieran arrebatarnos la libertad que hemos ido conquistando en la larga hazaña de la civilización. Defendamos la democracia liberal, que, con todas sus limitaciones, sigue significando el pluralismo politice, la convivencia, la tolerancia, los derechos humanos el respeto a la crítica, la legalidad, las elecciones libres, la alternancia en el poder, todo aquello que nos ha ido sacando de la vida feral y acercándonos -aunque nunca llegaremos a alcanzarla- a la hermosa y perfecta vida que finge la literatura, aquella que sólo inventándola, escribiéndola y leyéndola podemos merecer. Enfrentándonos a los fanáticos homicidas defendemos nuestro derecho a soñar y a hacer nuestros sueños realidad.
En mi juventud, como muchos escritores de mi generación, fui marxista y creí que el socialismo sería el remedio para la explotación y las injusticias sociales que arreciaban en mi país. América Latina y el resto del Tercer Mundo. Mi decepción del estatismo y el colectivismo y mi tránsito hacia el demócrata y el liberal que soy -que trato de ser- fue largo, difícil, y se llevó a cabo despacio y a raíz de episodios como la conversión de la Revolución Cubana, que me había entusiasmado al principio, al modelo autoritario y vertical de la Unión Soviética, el testimonio de los disidentes que conseguía escurrirse entre las alambradas del Gulag, la invasión de Checoslovaquia por los países del Pacto de Varsovia, y gracias a pensadores como Raymond Aron, Jean-Francois Revel, Isaiah Berlin y Karl Papper, a quienes debo mi revalorización de la cultura democrática y de las sociedades abiertas. Esos maestros fueron un ejemplo de lucidez y gallardía cuando la intelligentsia de Occidente parecía, por frivolidad u oportunismo haber sucumbido al hechizo del socialismo soviético, o, peor todavía, al aquelarre sanguinario de la revolución cultural china.
De niño soñaba con llegar algún día a París porque, deslumbrado con la literatura francesa, creía que vivir allí y respirar el aire que respiraron Balzac, Stendhal, Baudelaire, Proust, me ayudaría a convertirme en un verdadero escritor, que si no salía del Perú sólo sería un seudo escritor de dial domingos y feriados. Y la verdad es que debo a Francia, a la cultura francesa, enseñanzas inolvidables, como que la literatura es tanto una vocación como una disciplina, un trabajo y una terquedad. Viví allí cuando Sartre y Camus estaban vivos y escribiendo, en los años de Ionesco, Beckett, Bataille y Cioran, del descubrimiento del teatro de Brecht y el cine de Ingmar Bergman, el TNP de Jean Vilar y el Odéon de Jean Louis Barrault, de la Nouvelle Vague y le Nouveau Roznan y los discursos, bellísimas piezas literarias, de André Malraux, y, tal vez, el espectáculo más teatral de la Europa de aquel tiempo, las conferencias de prensa y los truenos olímpicos del General de Gaulle. Pero, acaso, lo que más !e agradezco a Francia sea el descubrimiento de América Latina. Allí aprendí que el Perú era parte de una vasta comunidad a la que hermanaban la historia, la geografía, la problemática social y política, una cierta nunca de ser y la sabrosa lengua en que hablaba y escribía. Y que en esos mismos anos producía una literatura novedosa y pujante. Allí leí a Borges, a Octavio Paz. Cortázar, García Márquez, Fuentes, Cabrera Infante, Rulfo, Onetti, Carpentier, Edwards, Donoso y muchos otros, cuyos escritos estaban revolucionando la narrativa en lengua española y gracias a los cuales Europa y buena parte del mundo descubrían que América Latina no era sólo el continente de los golpes de Estado, los caudillos de opereta, los guerrilleros barbudos y las maracas del mambo y el chachachá, sino también ideas, formas artísticas y fantasías literarias que trascendían lo pintoresco y hablaban un lenguaje universal.
De entonces a esta época, no sin tropiezos y resbalones, América Latina ha ido progresando, aunque, como decía el verso de César Vallejo, todavía Hay, hermanos, machismo que hacer. Padecemos menos dictaduras que antaño, sólo Cuba y su candidata a secundarla, Venezuela, y algunas seudo democracias populistas y payasas, como las de Bolivia y Nicaragua. Pero en el resto del continente, mal que mal la democracia está funcionando, apoyada en amplios consensos populares, y, por primera vez en nuestra historia, tenemos una izquierda y una derecha que, como en Brasil. Chile, Uruguay, Perú, Colombia, República Dominicana, México y casi todo Centroamérica, respetan la legalidad, la libertad de crítica, las elecciones y la renovación en el poder. Ése es el buen camino y, si persevera en él, combate la insidiosa corrupción y sigue integrándose al mundo. América Latina dejará por fin de ser el continente del futuro y pasará a serlo del presente.
Nunca me he sentido un extranjero en Europa, ni, en verdad, en ninguna parte. En todos los lugares donde he vivido, en París, en Londres, en Barcelona, en Madrid, en Berlín, en Washington. Nueva York. Brasil o la República Dominicana, me sentí en mi casa. Siempre he hallado una querencia donde podía vivir en paz y trabajando. aprender cosas, alentar ilusiones, encontrar amigos, buenas lecturas y temas para escribir. No me parece que haberme convenido, sin proponérmelo, en un ciudadano del mundo, haya debilitado eso que llaman “las raíces”, mis vínculos con mi propio país -lo que tampoco tendría mucha importancia-, porque, si así fuera, las experiencias peruanas no seguirían alimentándome como escritor y no asomarían siempre en mis historias, aun cuando éstas parezcan ocurrir muy lejos del Perú. Creo que vivir tanto tiempo fiera del país donde nací ha fortalecido más bien aquellos vínculos, añadiéndoles una perspectiva más lúcida, y la nostalgia, que sabe diferenciar lo adjetivo y lo sustancial y mantiene reverberando los recuerdos. El amor al país en que uno nació no puede ser obligatorio, sino, al igual que cualquier otro amor, un movimiento espontáneo del corazón, como el que une a los amantes, a padres e hijos, a los amigos entre sí.
Al Perú yo lo llevo en las entrañas porque en él nací, crecí, me formé, y viví aquellas experiencias de niñez y juventud que modelaron mi personalidad, fraguaron mi vocación. y porque allí amé. Odié, gocé, sufrí y soñé. Lo que en él ocurre me afecta más, me conmueve y exaspera más que lo que sucede en otras partes. No lo he buscado ni me lo he impuesto, simplemente es así. Algunos compatriotas me acusaron de traidor y estuve a punto de perder la ciudadanía cuando, durante la última dictadura, pedí a los gobiernos democráticos del mundo que penalizaran al régimen con sanciones diplomáticas y económicas, como lo he techo siempre con todas las dictaduras, de cualquier índole, la de Pinocha, la de Fidel Castro, la de los talibanes en Afganistán, la de los imanes de Irán, la del apartheid de África del Sur, la de los sátrapas uniformados de Birmania (hoy Myanmar). Y lo volvería a hacer mañana si -el destino no lo quiera y los peruanos no lo permitan- el Perú fiera víctima una vez vas de un golpe de Estado que aniquilan nuestra frágil democracia. Aquella no fue la acción precipitada y pasional de un resentido, como escribieron algunos polígrafos acostumbrados a juzgar a los denlas desde su propia pequeñez. Fue un acto coherente con mi convicción de que una dictadura representa el mal absoluto para un país, una fuente de brutalidad y corrupción y de heridas profundas que urdan mucho en cerrar, envenenan su futuro y crean hábitos y prácticas malsanas que se prolongan a lo largo de las generaciones demorando la reconstrucción democrática. Por eso, las dictaduras deben ser combatidas sin contemplaciones, por todos los medios a nuestro alcance, incluidas las sanciones económicas. Es lamentable que los gobiernos democráticos, en vez de dar el ejemplo, solidarizándose con quienes, como las Damas de Blanco en Cuba, los resistentes venezolanos, o Aung San Suu Kyi y Liu Xiaobo, que se enfrentan con remendad a las dictaduras que sufren, se muestren a menudo complacientes no con ellos sino con sus verdugos. Aquellos valientes, luchando por su libertad, también luchan por la nuestra.
Un compatriota mío, José María Arguedas, llamó al Perú el país de “Todas las sangres”. No creo que haya fórmula que lo defina mejor. Eso somos y eso llevarnos dentro todos los peruanos, nos guste o no: una suma de tradiciones, razas, creencias y culturas procedentes de los cuatro puntos cardinales. A mí me enorgullece sentirme heredero de las culturas prehispánicas que fabricaron los tejidos y mantos de plumas de Nazca y Paracas y los ceramios mochicas o incas que se exhiben en los mejores muscos del mundo, de los constructores de Machu Picchu, el Gran Chimú, Chan Chan, Kuelap, Sipán, las huacas de La Bruja y del Sol y de la Luna, y de los españoles que, con sus alforjas, espadas y caballos, trajeron al Perú a Grecia, Roma, la tradición judeo¬cristiana, el Renacimiento, Cervantes, Quevedo y Góngora, y a lengua recia de Castilla que los Andes dulcificaron. Y de que con España llegara también el África con su reciedumbre, su música y su efervescente imaginación, a enriquecer la heterogeneidad peruana. Si escarbamos un poco descubrimos que el Perú, como el Aleph de Borges, es en pequeño formato el mundo entero. ¡Qué extraordinario privilegio el de un país que no tiene una identidad porque las tiene todas!
La conquista de América fue cruel y violenta, como todas las conquistas, desde luego, y debemos criticada, pero sin olvidar, al hacerlo, que quienes cometieron aquellos despojos y crímenes fueron, en gran número, nuestros bisabuelos y tatarabuelos, los españoles que fueron a América y allí se acriollaron, no los que se quedaron en su tierra. Aquellas criticas, pan ser justas, deben ser una autocritica. Porque, al independizamos de España, hace doscientos alas, quienes asumieron el poder en las antiguas colonias, en vez de redimir al indio y hacerle justicia por los antiguos agravios, siguieron explotándolo con tanta codicia y ferocidad como los conquistadores, y, en algunos países, diezmándolo y exterminándolo. Digámoslo con toda claridad: desde hace dos siglos la emancipación de los indígenas es una responsabilidad exclusivamente nuestra y la hemos incumplido. Ella sigue siendo una asignatura pendiente en toda América Latina. No hay una sola excepción a este oprobio y vergüenza.
Quiero a España tanto como al Perú y mi deuda con ella es tan grande como el agradecimiento que le tengo. Si no hubiera sido por España jamás hubiera llegado a esta tribuna, ni a ser un escritor conocido, y tal vez, como tantos colegas desafortunados, andaría en el limbo de los escribidores sin suerte, sin editores, ni premios, ni lectores, cuyo talento acaso -triste consuelo- descubriría algún día la posteridad. En España se publicaron todos mis libros, recibí reconocimientos exagerados, amigos como Carlos Barral y Carmen Balcells y tantos otros se desvivieron porque mis historias tuvieran lectores. Y España me concedió una segunda nacionalidad cuando podía perder la mía. Jamás he sentido la menor incompatibilidad eme ser peruano y tener un pasaporte español porque siempre he sentido que España y el Perú son el anverso y el reverso de una misma cosa, y no sólo en mi pequeña persona, también en realidades esenciales como la historia, la lengua y la cultura.
De todos los años que he vivido en suelo español, recuerdo con fulgor los cinco que pasé en la querida Barcelona a comienzos de los años setenta. La dictadura de Franco estaba todavía en pie y aún fusilaba, pero era ya un fósil en hilachas, y, sobre todo en el campo de la cultura, incapaz de mantener los controles de antaño. Se abrían rendijas y resquicios que la censura no alcanzaba a parchar y por ellas la sociedad española absorbía nuevas ideas, libros, corrientes de pensamiento y valores y formas artísticas hasta encorares prohibidos por subversivos. Ninguna ciudad aprovechó tanto y mejor que Barcelona este comienzo de apeno ni vivió una efervescencia semejante en todos los campos de las ideas y la creación. Se convirtió en la capital cultural de España, el lugar donde fobia que estar para respirar el anticipo de la libertad que se vendría. Y, en cierto modo, fue también la capital cultural de América Latina por la cantidad de pintores, escritores, editores y artistas procedentes de los países latinoamericanos que allí se instalaron, o iban y venían a Barcelona, porque era donde había que estar si uno quería ser un poeta, novelista, pintor o compositor de nuestro tiempo. Pan mi, aquellos fueron unos años inolvidables de compañerismo, amistad, conspiraciones y fecundo trabajo intelectual. Igual que antes París, Barcelona fue una Torre de Babel, una ciudad cosmopolita y universal, donde en estimulante vivir y trabajar, y donde, por primera vez desde los tiempos de la perra civil, escritores españoles y latinoamericanos se mezclaron y fraternizaron, reconociéndose dueños de una misma tradición y aliados en una empresa común y una cenen: que el final de la dictadura cm inminente y que en la España democrática la cultura sería la protagonista principal.
Aunque no ocurrió así exactamente, la transición española de la dictadura a la democracia ha sido una de las mejores historias de los tiempos modernos, un ejemplo de cómo, cuando la sensatez y la racionalidad prevalecen y los adversarios políticos aparcan el sectarismo en favor del bien común, pueden ocurrir hechos tan prodigiosas como los de las novelas del realismo mágico. La transición española del autoritarismo a la libertad, del subdesarrollo a la prosperidad, de una sociedad de contrastes económicos y desigualdades tercermundistas a un país de clases medias, su integración a Europa y su adopción en pocos años de una cultura democrática, ha admirado al mundo entero y disparado la modernización de España. Ha sido para mí una experiencia emocionante y aleccionadora vivirla de muy cerca y a ratos desde dentro. Ojalá que los nacionalismos, plaga incurable del mundo moderno y también de España, no estropeen esta historia feliz.
Detesto toda forma de nacionalismo, ideología -o, más bien, religión- provinciana, de corto vuelo, excluyente, que recorta el horizonte intelectual y disimula en su seno prejuicios étnicos y racistas, pues conviene en valor supremo, en privilegio moral y ontológico, la circunstancia fortuita del lugar de nacimiento. Junto con la religión, el nacionalismo ha sido la casa de las peores carnicerías de la historia, como las de las dos guerras mundiales y la sangría actual del Medio Oriente. Nada ha contribuido tanto como el nacionalismo a que América Latina se haya balcanizado, ensangrentado en insensatas contiendas y litigios y derrochado astronómicos recursos en comprar armas en vez de construir escuelas, bibliotecas y hospitales.
No hay que confundir el nacionalismo de orejeras y su rechazo del “otro”, siempre semilla de violencia, con el patriotismo, sentimiento sano y generoso, de amor a la tierra donde uno vio la luz, donde vivieron sus ancestros y se forjaron los primeros sueños, paisaje familiar de geografías, seres queridos y ocurrencias que se convienen en hitos de la memoria y escudos corea la soledad. La patria no son las banderas ni !os himnos, ni los discursos apodícticos sobre los héroes emblemáticos, sino un puñado de lugares y personas que pueblan nuestros recuerdos y los tiñen de melancolía, la sensación cálida de que, no importa donde estemos, existe un hogar al que podemos volver.
El Perú es para mí una Arequipa donde nací pero nunca viví, una ciudad que mi madre, mis abuelos y mis dos me enseñaron a conocer a través de sus recuerdos y añoranzas, porque toda mi tribu familiar, como suelen hacer los arequipeños. se llevó siempre a la Ciudad Blanca con ella en su andariega existencia. Es la Piura del desierto, el algarrobo y el sufrido buenito, al que los piuranos de mi juventud llamaban “el pie ajeno” -lindo y triste apelativo-, donde descubrí que ro eran las cigüeñas las que traían los bebes al mundo sino que los fabricaban las parejas haciendo unas barbaridades que eran pecado mortal. Es el Colegio San Miguel y el Teatro Variedades donde por primera vez vi subir al escenario una obra escrita por mí. Es la esquina de Diego Ferré y Colón, en el Miraflores limeño -la llamábamos el Barrio Alegre-, donde cambié el pantalón cono por el largo, fumé mi primer cigarrillo, aprendí a bailar, a enamorar y a declararme a las chicas. Es la polvorienta y temblorosa redacción del diario La Crónica donde, a mis dieciséis años, velé mis primeras armas de periodista, oficio que, con la literatura, ha ocupado casi toda mi vida y me ha hecho, como los libros, vivir más, conocer mejor el mundo y frecuentar a gente de todas panes y de todos los registros, gente excelente, buena, mala y execrable. Es el Colegio Militar Leoncio Prado, donde aprendí que el Perú no era el pequeño reducto de clase media en el que yo había vivido hasta entonces confinado y protegido, sino un país grande, antiguo, coronado, desigual y sacudido por toda clase de tormentas sociales. Son las células clandestinas de Cahuide en las que con un puñado de sanmarquinos preparábamos la revolución mundial. Y el Perú son mis amigos y amigas del Movimiento Libertad con los que por tres años, entre las bombas, apagones y asesinatos del terrorismo, trabajamos en defensa de la democracia y la cultura de la libertad.
El Perú es Patricia, La prima de naricita respingada y carácter indomable con la que tuve la fortuna de casarme hace 45 años y que todavía soporta las manías, neurosis y rabietas que me ayudan a escribir. Sin ella mi vida se hubiera disuelto hace tiempo en un torbellino caótico y no hubieran nacido Álvaro, Gonzalo, Morgana ni los seis nietos que nos prolongan y alegran la existencia. Ella hace todo y todo lo hace bien. Resuelve los problemas, administra la economía, pone orden en el caos mantiene a raya a los periodistas y a los intrusos, defiende mi tiempo, decide las citas y los viajes, hace y deshace las malezas, y es tan generosa que, hasta cuándo cree que me riñe, me hace el mejor de los elogios: “Mario, para lo único que tú sirves es para escribir“.
Volvamos a la literatura. El paraíso de la infancia no es para mí un mito literario sino una realidad que viví y gocé en la gran casa familiar de tres patios. en Cochabamba, donde con mis primas y compañeros de colegio podíamos reproducir las historias de Tarzán y de Salgari, y en la Prefectura de Piura, en cuyos entretechos anidaban los murciélagos, sombras silentes que llenaban de misterio las noches estrelladas de esa tierra caliente. En esos años, escribir fue jugar un juego que me celebraba la familia, una gracia que me mercera aplausos, a mí, el nieto, el sobrino, el hijo sin papá, porque mi padre habla muerto y estaba en el cielo. Era un señor alto y buen mozo, de uniforme de marino, cuya foto engalanaba mi velador y a la que yo rezaba y besaba antes de dormir. Una mañana piurana, de la que todavía no creo haberme recobrado, mi madre me reveló que aquel caballero, en verdad, estaba vivo. Y que ese mismo día nos iríamos a vivir con él, a Lima. Yo tenía once años y. desde entonces, todo cambió. Perdí la inocencia y descubrí la soledad. la autoridad, la vida adulta y el miedo. Mi salvación fue leer, leer los buenos libros, refugiarme en esos mundos donde vivir era exaltante, intenso, una aventura tras otra, donde podía sentirme libre y volvía a ser feliz. Y fue escribir, a escondidas, como quien se entrega a un vicio inconfesable, a una pasión prohibida. La literatura dejó de ser un juego. Se volvió una manera de resistir la adversidad, de protestar, de rebelarme, de escapar a lo intolerable, mi razón de vivir. Desde entonces y hasta ahora. en todas las circunstancias en que me he sentido abatido o golpeado, a orillas de la desesperación, entregarme en cuerpo y alma a mi trabajo de tabulador ha sido la luz que señala la salida del túnel, la tabla de salvación que lleva al náufrago a la playa.
Aunque me cuesta mucho trabajo y me hace sudar la gota gorda, y, como todo escritor, siento a veces la amenaza de la parálisis de la sequía de la imaginación, nada me ha hecho gozar en la vida tanto como pasarme los meses y los años construyendo una histona, desde su incierto despuntar, esa imagen que la memoria almacenó de alguna experiencia vivida, que se volvió un desasosiego, un entusiasmo, un fantaseo que germinó luego en un proyecto y en la decisión de intentar convertir esa niebla agitada de fantasmas en una historia. “Escribir es una manen de vivir“, dijo Flaubert. Si, muy cierto, una manera de vivir con ilusión y alegría y un fuego chisporroteante en la cabeza, peleando con las palabras díscolas hasta amaestrarlas, explorando el ancho mundo corno un cazador en pos de presas codiciables para alimentar la ficción en ciernes y aplacar ese apetito voraz de toda historia que al crecer quisiera tragarse todas las historias. Llegar a sentir el vértigo al que nos conduce una novela en gestación, cuando una forma y parece empezar a vivir por cuenta propia, con personajes que se mueven, actúan, piensan, sienten y exigen respeto y consideración, a los que ya no es posible imponer arbitrariamente una conducta, ni privados de su libre albedrío sin matarlos sin que la historia pierda poder de persuasión es una experiencia que me sigue hechizando como la primera vez tan plena y vertiginosa como hacer el amor con la mujer amada dial semanas y meses, sin cesar.
Al hablar de la ficción, he hablado mucho de la novela y poco del teatro, otra de sus formas excelsas. Una gran injusticia, desde luego. El teatro fue mi primer amor, desde que, adolescente, vi en el Teatro Segura, de Lima. La muerte de un viajante, de Arthur Miller, espectáculo que me dejó traspasado de emoción y me precipitó a escribir un drama con incas. Si en la Lima de los cincuenta hubiera habido un movimiento teatral habría sido dramaturgo antes que novelista. No lo había y eso debió orientarme cada vez más hacia la narrativa. Pero mi amor por el teatro nunca cesó, dormitó acurrucado a la sombra de las novelas, como una tentación y una nostalgia sobre toda cuando veía alguna pieza subyugante. A fines de los setenta, el recuerdo pertinaz de una tía abuela centenaria, la Mamaé, que, en los últimos altos de su vida, cortó con la realidad circundante para refugiarse en los recuerdos y la ficción, me sugirió una historia. Y sentí, de manera fatídica, que aquella era una historia para el teatro que sólo sobre un escenario cobrarla la animación y el esplendor de las ficciones logradas. La escribí con el temblor excitado del principiante y gocé tanto viéndola en escena con Norma Meandro en el papel de la heroína, que, desde entonces entre novela y novela, ensayo y ensayo, he reincidido varias veces. Eso sí, nunca imaginé que a mis setenta años, me subirla (debería decir mejor me arrastrarla) a un escenario a actuar. Esa temeraria aventura me hizo vivir por primera vez en carne y hueso el milagro que es, para alguien que se ha pasado la vida escribiendo ficciones, encarnar por unas horas a un personaje de la fantasía. vivir la ficción delante de un público. Nunca podré agradecer bastante a mis queridos amigos, el director Joan 0llé y la actriz Aitana Sánchez Gijón, haberme animado a compartir con ellos esa fantástica experiencia (pese al pánico que la acompañó).
La literatura es una representación falaz de la vida que, sin embargo. nos ayuda a entenderla mejor, a orientarnos por el laberinto en el que nacimos, transcurrirnos y morimos. Ella nos desagravia de los reveses y frustraciones que nos inflige la vida verdadera y gracias a ella desciframos al menos parcialmente, el jeroglífico que suele ser la existencia para la gran mayoría de los seres humanos, principalmente aquellos que alentamos iras dudas que certezas, y confesamos nuestra perplejidad ante temas como la trascendencia, el destino individual y colectivo, el alma, el sentido o el sinsentido de la historia, el más acá y el más allá del conocimiento racional.
Siempre me ha fascinado imaginar aquella incierta circunstancia en que nuestros antepasados, apenas diferentes todavía del animal, recién nacido el lenguaje que les permitía comunicarse, empezaron, en las cavernas, en torno a las hogueras, en noches hirvientes de amenazas -rayos, truenos, gruñidos de las fieras-, a inventar ilustrarlas y a contárselas. Aquel fue el momento crucial de nuestro destino, porque, en esas rondas de seres primitivos suspensos por la voz y la fantasía del contador, comento la civilización, el largo transcurrir que poco a poco nos humanizaría y nos llevaría a inventar al individuo soberano y a desgajarlo de la tribu, la ciencia, las artes, el derecho, la libertad, a escrutar las encalas de La naturaleza, del cuerpo humano, del espacio y a viajar a las estrellas. Aquellos cuentos, fábulas, mitos, leyendas, que resonaron por primera vez como una música nueva ante auditorios intimidados por los misterios y peligros de un mundo donde todo era desconocido y peligroso, debieron ser un baño refrescante, un remanso para esos espíritus siempre en el quién vive, para los que existir quería decir apenas comer, guarecerse de los elementos, matar y fornicar. Desde que empezaron a soñar en colectividad, a compartir los sueños, incitados par los contadores de cuentos, dejaron de estar atados a la nona de la supervivencia, un remolino de quehaceres embrutecedores, y su vida se volvió sueño. goce, fantasía y un designio revolucionario: romper aquel confinamiento y cambiar y mejorar, una lucha para aplacar aquellos deseos y ambiciones que en ellos azuzaban las vidas figuradas, y la curiosidad por despejar las incógnitas de que estaba constelado su entorno.
Ese proceso nunca interrumpido se enriqueció cuando nació la escritura y las historias, además de escucharse, pudieron leerse y alcanzaron la permanencia que les confiere la literatura. Por eso, hay que repetirlo sin yegua hasta convencer de ello a las nuevas generaciones: la ficción es más que un entretenimiento, más que un ejercicio intelectual que aguza la sensibilidad y despierta el espíritu crítico. Es una necesidad imprescindible para que la civilización siga existiendo, renovándose y conservando en nosotros lo mejor de lo humano. Para que no retrocedamos a la barbarie de la incomunicación y la vida no se reduzca al pragmatismo de los especialistas que ven las cosas en profundidad pero ignoran lo que las rodea, precede y continúa. Para que no pasemos de servirnos de las máquinas que inventarnos a ser sus sirvientes y esclavos. Y porque un mundo sin literatura sería un mundo sin deseos ni ideales ni desacatos, un mundo de autómatas privados de lo que hace que el ser humano sea de veras humano: la capacidad de salir de sí mismo y mudarse en otro, en otros, modeladas con la arcilla de nuestros sueños.
De la caverna al rascacielos, del garrote a las armas de destrucción masiva, de la vida tautológica de la tribu a la era de la globalización, las ficciones de la literatura han multiplicado las experiencias humanas, impidiendo que hombres y mujeres sucumbamos al letargo, al ensimismamiento, a la resignación. Nada ha sembrado tanto la inquietud, removido tanto la imaginación y los deseos, como esa vida de mentiras que añadimos a la que tenemos gracias a la literatura para protagonizar las grandes aventuras, las grandes pasiones, que la sida verdadera nunca nos dará. Las mentiras de la literatura se vuelven verdades a través de nosotros, los lectores transformados, contaminados de anhelos y, por culpa de la ficción, en permanente entredicho con la mediocre realidad, hechicería que, al ilusionarnos con tener lo que no tenernos, ser lo que no somos, acceder a esa imposible existencia donde, como dioses paganos, nos sentirnos terrenales y eternos a la vez la literatura introduce en nuestros espíritus la inconformidad y la rebeldía, que están darás de todas las hazañas que han contribuido a disminuir la violencia en las relaciones humanas. A disminuir la violencia, no a acabar con ella. Porque la nuestra será siempre, por fortuna, una historia inconclusa. Por eso tenemos que seguir soñando, leyendo y escribiendo, la más eficaz manera que hayamos encontrado de aliviar nuestra condición perecedera, de derrotar a la carcoma del tiempo y de convertir en posible lo imposible.
La premiación ha sido motivo de orgullo para todos los peruanos. Hoy los principales diarios del mundo dan cuenta en sus portadas de este acontecimiento.
(Tomado de peru21) La campaña electoral ya empezó y los candidatos a la Presidencia de la República no son los únicos que buscan ganar votos con abrazos y sonrisas. Quizá por ello, Eliane Karp, exprimera dama y esposa de Alejandro Toledo, decidió dejar de lado su actitud arisca y, en entrevista con Día D, ofreció disculpas por los exabruptos que protagonizó durante la gestión de su cónyuge. Desde la capital de los Estados Unidos, donde reside hace un año y es profesora de la Universidad de Washington, Karp expresó: “Lamento y ofrezco disculpas a la gente que he ofendido, si es que la he ofendido. De mi parte, jamás ha habido mala intención, la única intención ha sido llevar al Perú hacia una mayor democracia”.
Cinco años después de haber dejado el país, dijo que sus explosivas (y a veces ofensivas) declaraciones, eran una respuesta a los ataques que, dice, recibió desde diversos frentes. “Es como un muñeco vudú al que todos los días pinchan, por 5 años. Soy una mujer, un ser humano, y si te pinchan con agujas todos los días, no tengo la capacidad de hacerme una caparazón. No sé mentir, digo las cosas franca, transparente”, se justificó. Y aunque precisa que no extraña esa epoca –pues “la vida es tan rica así, tener un marido que regresa a la casa a la misma hora todos los días, o estar juntos en el jardín, eso no había posibilidad de que ocurriera cuando estaba en Palacio”–, está lista para retomar su vida política
El reciente sondeo de la PUCP parece no haber caído muy bien en tienda aprista, en vista de que la candidatura de Mercedes Aráoz aún se muestra tibia en el electorado, con 5%, debajo del nacionalista Ollanta Huamala (cuarto, con 9%). De hecho, esta mañana, las críticas y el escepticismo hacia estas cifras no se dejaron esperar desde Alfonso Ugarte, de boca del congresista Aurelio Pastor, que quiso identificar una agenda privada en la casa de estudios y el apoyo encubierto a una candidatura.
Al respecto, Fernando Tuesta, jefe del Instituto de Opinión Pública (IOP) dijo a elcomercio.pe que el problema con la candidatura aprista es que —a pesar de que Aráoz fue ministra desde el primer año de la gestión de García Pérez— los electores no la conocen muy bien (16% no la ubica y 52% nunca votaría por ella).
“Cometemos el error de creer que lo que se dice, se hace y se piensa en nuestros entornos es lo que debe ser de conocimiento nacional y causar reacción inmediata en la gran opinión pública. En estas elecciones participarán 20 millones de electores y en Lima vota un tercio. Aráoz, ante este electorado, tiene un hándicap de inicio, por la poca visibilidad pública, en comparación con Castañeda, Fujimori, Toledo y Humala��, precisó.
Para el ex jefe del Jurado Nacional de Elecciones, Aráoz debe hacerse conocida a través del aparato partidario del Apra y, aunque no lo acepten, también del aparato del Estado, como ha ocurrido ya. “Su subida dependerá de cómo conecte con el gran elector”, dijo Tuesta.
Asimismo, la candidatura de Mercedes Aráoz carga con los activos y pasivos de la gestión de Alan García (principalmente, los escándalos de corrupción) y sus opositores mostrarán los aspectos negativos del gobierno. Sin embargo, la ex ministra de Economía y Finanzas puede aportar justamente aspectos que le permitan tomar distancia del gobierno, al ser mujer profesional y exitosa.
En tal sentido, candidaturas de menor escala como la de Pedro Pablo Kuczynski —por la coalición del Partido Popular Cristiano, Restauración Nacional, Partido Humanista y Alianza para el Progreso— también dependerán de sus frentes en provincias. PPK, para Tuesta, tiene más autonomía como candidato y puede apelar al apoyo de APP y los Humanistas en el norte, así como el del PPC en Lima; pese a ello, esa reunión no suma el peso de un partido más experimentado como el Apra (Tomado del elcomercio.pe)